| ¿Quién Inventó el día del libro? Vicente Clavel.
MEMORIA DE VICENTE CLAVEL
Quisiera remediar, bien que tardíamente, el grave pecado de omisión contraído por cuantos, de cerca o de lejos, nos sentimos ligados a la política del libro, para así, de alguna manera, rendir homenaje a una personalidad cuya devoción hacia el quehacer bibliográfico le llevó, entre otras muchas iniciativas, a promover en España la festividad del Día del Libro, que tiene ya medio siglo de existencia. Pecado tanto más grave por cuanto arraigada esta conmemoración y traducida a un creciente éxito dinerario parece exigir de modo imperativo que quien de tal promoción tuvo la primera propuesta obtenga su irremediablemente tardío recuerdo. Porque quien, en 1926, llevó a término esta excelente idea festival del libro ya no está con nosotros. Don Vicente Clavel, en efecto, murió hace cuatro años en Barcelona, ya octogenario, pero todavía cargado de ilusiones en el campo cultural. Será, pues, únicamente su memoria la que reciba lo que aparecerá como póstumo, pero exigible homenaje. Don Vicente Clavel Andrés nació en Valencia en 1888. Estudió en su ciudad natal la primera enseñanza, pero no alcanzó grado universitario. Fue toda su vida un obstinado autodidacta que leyó, en la biblioteca paterna, sus primeros clásicos; y en las estanterías de libros de su madre, las primeras novelas sentimentales. Ello dio a sus comienzos intelectuales un curioso matiz clásico romántico, cuyas huellas seguiremos a lo largo de su vida. De esta etapa formativa proceden también sus primeros fervores idealistas en la política, su voluntad de servir al pueblo, mejorando su espiritualidad. En 1902, contando sólo catorce años, Felix Azzati le nombra redactor de El Pueblo. Se incorpora, pues, al fervor revolucionario y juvenil que ponía incandescente la palabra briosa de Vicente Blasco Ibañez, de quien fue amigo, admirador y correligionario. En 1918, Vicente Clavel toma la decisión más importante de su vida profesional: se traslada a Barcelona e instala su Editorial Cervantes en la Rambla de Cataluña, número 72. Pero la actividad editorial de Vicente Clavel en Barcelona coincide con un excelente momento de ascenso y de empuje. Los editores barceloneses, herederos de una excelente capacidad de perfección y de industrialización de las empresas de fin de siglo -- L´Avenç, Salvat, Espasa, Maucci, Henrich, Guarro, Montaner y Simón--, se aprestan a organizarse para la promoción y la proyección conjunta de nuestros libros en el camino de América. Hombres como Gustavo Gili, Mariano Viada, Rubió y Lluch, Miguel y Planas -- en contacto con la Casa de América, que dirigen Federico Rahola y Rafael Vehils-- constituyen, en 1918, la Cámara del Libro de Barcelona, que enseguida encuentra un tomavoz en la Cámara del Libro de Madrid. En 1922, por un decreto de José Sánchez Guerra, se declaran oficiales. En 1925, por un decreto de Eduardo Aunós, se funden en un Comité del Libro, patrocinado por el Ministerio de Trabajo. El libro se convierte en preocupación del Estado. Pues bien: al lado de estos apellidos ilustres, en la Cámara del Libro de Barcelona aparece fervorosa e insistentemente una figura: la de Vicente Clavel. Nuevo en el ejercicio profesional, carente de vinculación industrial en Barcelona, casi recién llegado y de edad muy joven, este hombre magnífico pasa a ser, desde el primer momento, fuerza clave en la Cámara barcelonesa. Se le ve ya en todas partes: destacado en la redacción de la Revista Bibliográfica, que empiezan a publicar ambas Cámaras; delegado para el Comité de Madrid; pieza de relación con la Casa de América; factor máximo del primer Catálogo de catálogos, que, con prólogo suyo, ve la luz en 1925, como dice, "resultado de un acto colectivo que hace unos años, muy pocos, no hubiera podido realizarse. Es un fruto sabroso de aquel tierno arbolillo que plantamos en 1918 con manos amorosas para fundar la Cámara Oficial del Libro". En 1923, Vicente Clavel, que cuenta con treinta y cinco años de edad, es elegido vicepresidente primero de la institución. Sus actividades se multiplican. En la junta de la Cámara de 25 de febrero de 1925 reitera su proposición. En 1926 su sueño es una realidad. El ministro de Trabajo, un catalán ilustre, don Eduardo Aunós, pone a la firma de S.M. el rey el decreto creando el Día del Libro. Hoy sabemos, por declaraciones del propio Clavel, a un periodista, en 1967, que la redacción del decreto es obra suya. Vale la pena reproducirla, porque es el producto de un amor sin límites, mezclado a una noble retórica muy considerable. Celebracion oficial día del libro en España 1926
Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria Exposición Señor: Es el libro español sagrario imperecedero que difunde y expresa el pensamiento, la tradición y la vida de los gloriosos pueblos hispanoamericanos y plasma o perpetúa las concepciones del genio de la raza, vigorizando sus energías espirituales y abriendo cauces de expansión al vínculo más indestructible de muchas generaciones hermanas. Y para enaltecerlo como guardador de las esencias, de las virtudes y de la cultura hispana, dándole impulso espiritual y material, como medio también de fecundo enlace de ideas, sentimientos y creencias, propone el Comité Oficial del Libro del ministerio de Trabajo, Comercio e Industria que se instaure en España la fiesta anual del libro español en la perdurable fecha del natalicio del inmortal Cervantes. Ninguna obra ha de ser más grata a este Gobierno que la de acoger tan hermosa iniciativa, que coincide con los anhelos de V.M. y con su propósito de propulsar la cultura, rendir pleitesía a los genios de la raza, divulgar las concepciones de los escritores españoles y facilitar la expansión de la lengua y del alma hispánicas, para enaltecer la patria y agrandar y fortificar sus prestigios insuperados. Por todo ello, el ministro que suscribe tiene el honor de someter a V.M. el adjunto proyecto de Decreto.--Madrid, 6 de febrero de 1926. -- Señor: A.L.R.P. de V.M., Eduardo Aunós Pérez. REAL DECRETOA propuesta del ministro de Trabajo, Comercio e Industria, y de acuerdo con mi Consejo de Ministros, Vengo en decretar lo siguiente: Artículo 1º El día 7 de octubre de todos los años se conmemorará la fecha del natalicio del príncipe de las letras españolas, Miguel de Cervantes Saavedra, celebrando una fiesta dedicada al libro español. Artículo 2º En las reales academias y en los paraninfos de las universidades e institutos del reino se celebrarán en ese día sesiones solemnes dedicadas a ensalzar y divulgar el libro español, disertando, además de los académicos, catedráticos y personalidades científicas y literarias que cada corporación designe, un alumno de cada facultad. Artículo 3º En todas las escuelas especiales del Estado, sin excepción alguna, incluso las militares y de la Armada, se celebrará sesión pública, dedicada al libro español y particularmente a conferencias sobre bibliografía de las especialidades correspondientes. Artículo 4º En las escuelas nacionales, sin excepción, se dedicará el 7 de octubre de cada año una hora, por lo menos, a la explicación de la importancia del libro español y a la lectura, por los maestros o por los alumnos de fragmentos de obras que son gloria de nuestro idioma o que difunden el valor del libro como instrumento de cultura, civilización y riqueza nacional. Artículo 5º Todos los establecimientos de enseñanza particular celebrarán el "Día del Libro" una fiesta adecuada al fin de la obra, dando cuenta de su actuación a las autoridades académicas correspondientes. Artículo 6º En los cuarteles y en los buques y arsenales de la Armada se dedicará en dicha fiesta una hora, por lo menos, a la lectura de trozos escogidos de nuestra literatura en los que se enaltezca a la patria y al libro español. Artículo 7º En los establecimientos de beneficencia se procurará celebrar la fiesta del libro o, cuando menos, repartir lectura entre las personas que en ellos se hallan acogidas; en la misma forma se celebrará la fiesta del libro en los establecimientos penitenciarios. Artículo 8º Las bibliotecas oficiales y las de los centros e instituciones de enseñanza deberán dar ingreso en el "Día del Libro" a nuevos volúmenes que, al ser registrados en sus catálogos respectivos, figurarán como adquiridos en celebración de esta fiesta cultural. Artículo 9º Las entidades y corporaciones que perciban subvención del Estado, de la provincia o del municipio, quedan obligadas a dedicar en la misma fecha un mínimo del uno por mil de esas subvenciones a la compra y reparto de libros. Artículo 10 Anualmente, y en conmemoración de esta fiesta, deberán crear las diputaciones provinciales una biblioteca popular, por lo menos, en el territorio de su provincia respectiva. Artículo 11 El Comité y las Cámaras Oficiales del Libro procurarán recabar de autores, editores y libreros que establezcan un descuento especial en el precio de venta de los ejemplares que el público adquiera en el día señalado para la celebración de este festejo, debiendo recabar, asimismo, donativos de libros, folletos y periódicos con destino a hospitales, hospicios, colegios de huérfanos, centros de beneficencia, penales, etc., que se repartirán precisamente en ese día. Artículo 12 Las Cámaras Oficiales del Libro de Madrid y Barcelona concederán el "Día del Libro" un premio de mil pesetas cada una al artículo periodístico que se publique en idioma español antes de la fecha del concurso y reúna, a juicio de ellas, mayores méritos como estímulo de amor al libro o como medio de difundir la cultura. Dichas Cámaras publicarán, con la necesaria antelación, bases o condiciones a que habrán de sujetarse los concursantes. Artículo 14 Queda encargado de la ejecución de este real decreto el Comité Oficial del Libro y su Comisión Permanente, a los que se incorporará, a este fin, un representante especialmente designado por el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Artículo 15 La primera fiesta del libro español se celebrará el día 7 de octubre de 1926. Dado en Palacio a seis de febrero de mil novecientos veintiséis.-- El ministro de Trabajo, Comercio e Industria, Eduardo Aunós Pérez. Casi medio siglo después, el decreto sigue vigente, sin otra modificación importante que la producida en 1930 (decreto de 7 de septiembre), por la que la fecha inicialmente fijada de 7 de octubre (dos días antes de la que ostenta la partida de bautismo de Cervantes) se traslada al 23 de abril, fecha fidedigna de su muerte. Esta razón de precisión histórica hace coincidir, en Barcelona, el Día del Libro con la celebración de San Jorge. Al advertirlo don Gustavo Gili, hubo de replicarle Clavel. "No importa. Las rosas de San Jorge florecerán siempre. Lo que corremos riesgo de que se pierda es la memoria de Cervantes." Los años transcurridos han hecho manifiesto el maridaje feliz de ambas memoraciones, en el calendario festival barcelonés. La ciudad de los Condes va, sin disputa, a la cabeza de la geografía peninsular en amplitud y arraigo popular del Día del Libro. Mensaje de elogio y defensa de la lengua catalana que los escritores castellanos de Madrid han entregado al Presidente del Gobierno militar de España. 1924Base documental d'Història Contemporània de Catalunya. Restauració 2 (1898-1931) - Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) Missatge d´elogi i defensa de la llengua catalana que els escriptors castellans de Madrid han lliurat el President del Govern militar d' Espanya el mes de març de 1924 i Lletra de gratitud dels escriptors de Catalunya tramesa el 7 d´abril del mateix any. Font: Comentari: La persecució de la llengua catalana durant la Dictadura de Primo de Rivera va ser molt important, tot i el suport inicial de grups socials importants al cop d´estat de Primo de Rivera ( 13-IX-1923). 118 escriptors castellans sol.liciten al Directori Militar que es freni la persecució política contra la llengua catalana i es basen en motius lingüístics i d´aportació a la mateixa llengua castellana. 98 escriptors catalans varen agrair,en una altra carta, l´actitud de recolzament dels escriptors castellans. Text: EXCMO. SR. PRESIDENTE DEL DIRECTORIO MILITAR: Los abajo firmantes, escritores en lengua castellana, que sentimos profundamente los merecimientos históricos de nuestro idioma y que apreciamos en todo su valor como insuperable vehículo para la difusión del pensamiento a través del mundo civilizado, nos dirigimos respetuosamente a V. E. para expresarle nuestro sentir con ocasión de las medidas de gobierno que por razones políticas se han tomado acerca del uso de la lengua catalana. Es el idioma la expresión más íntima y característica de la espiritualidad de un pueblo, y nosotros, ante el temor de que esas disposiciones puedan haber herido la sensibilidad del pueblo catalán, creando para lo futuro un abismo de rencores imposible de salvar, queremos, con un gesto fraternal, ofrecer a los escritores de Cataluña la seguridad de nuestra admiración y de nuestro respeto para el idioma hermano. El simple hecho biológico de la existencia de una lengua, obra admirable de la naturaleza y de la cultura humana, es algo siempre acreedor al respeto y a la simpatía de todos los espiritus cultivados. Nosotros debemos, además, pensar que las glorias de Cataluña son glorias españolas, y que los títulos históricos más altos que podemos presentar para ser considerados como potencia mediterránea se los debemos, en gran parte, al pueblo catalán, que hizo de la Barcelona medieval un emporio de riqueza capaz de competir con las repúblicas italianas, que creó una cultura admirable, que supo dar leyes de mar y cuya lengua inmortal resonó entre el fragor de las batallas ante las ruinas sagradas del Partenón, y sirvió para que en ella hablara por vez primera la filosofia nacional por boca de Raimundo Lulio, y fuesen cantadas las efusiones misticas del amor humano en los versos imperecederos de Ausias March. El renacer de las literaturas regionales, que se produce como una de las consecuencias de la ideologia romántica, hizo florecer en Cataluña una literatura a la que pertenecen autores como Verdaguer y Maragall, que son primeras figuras de la literatura española del siglo XIX.Y nosotros no podemos tampoco olvidar que de Cataluña hemos recibido altísimas pruebas de comprensión y cariño, hasta el punto de que un insigne patriota catalán, amante fervoroso de la tradición española, el gran Milá y Fontanals, abrió con llave de oro el obscuro arcano de las manifestaciones artísticas más genuinas y características del pueblo castellano. Creemos cumplir un deber de patriotismo diciéndole a Cataluña que las glorias de su idioma viven perennes en la admiración de todos nosotros y que serán eternas mientras exista en España el culto del amor desinteresado a la belleza. Madrid, marzo de 1924. Pedro Sáinz, E. Gómez de Baquero, A. Bonilla San Martín, Gregorio Marañón. Angel Ossorio y Gallardo, Pedro Mata, Antonio Jaén, Tomás Borrás, Angel Herrera, Jaime Torrubiano Ripoll, R. Menéndez Pidal, Alvaro de Albornoz, Concha Espina, Augusto Barcia, V. García Martí, Conde de Vallellano, José Ortega y Gasset, Miguel Herrero, Luis de Zulueta, Domingo Barnés, Francisco Vighi, Pedro de Répide, León de las Casas, Joaquín Belda, José G. Alvarez Ude, Luis Giménez de Asúa, Luis Ruiz Contreras, Félix Lorenzo, Fabián Vidal , Gabriel Maura, Vicente Machimbarrena, Gregorio Martínez Sierra, Lorenzo Barrio y Morayta, Andrés González Blanco, José Toral, Luis Araujo Costa, Mercedes Gaibrois de Ballesteros, Fernando de los Ríos, Azorín, Manuel Pedroso, Luis Bello, José M.a Sacristán, Cristóbal de Castro, José Giral, Melchor Fernández Almagro, Ramón Gómez de Laserna, Manuel Bueno, Antonio Espina, Antonio Zozaya, F. García Lorca, F. Rivera Pastor, Alberto Insúa, Honorato Castro, Luis de Tapia, Luis Araquistain, Gustavo Pittaluga, E. Paúl Almarza, Juan de la Encina, José García Mercadal, Angel Lázaro, Bernardo Acha, Artemio Precioso, F. Escrivá, José Gutiérrez Solana, Jacinto Grau, Juan Pujol, José Ruiz Castillo, P. de Ciria Escalante, José Albiñana, Dr. García del Real, Gabriel Franco, Salvador Pascual, Eduardo Ortega Gasset, Carlos Pereira, Juan Guixé ,Leopoldo Bejarano, José Canalejas, Guillermo de la Torre, M García Cortés, Adolfo A. Buylla, P.A. Balbontín, Isaac del Vando-Villar, Cayetano Alcázar, Mauricio Paraísso, Rafael Urbano, Julio Cañada, Antonio Guisasola, Antonio Dubois, José Sánchez Rojas, José Antón, F. Madariaga, Luis de Hoyos Sáiz, Hipólito Jimneno, Luis G. Bilbao, Andrés Ovejero, Manuel Azaña, Claudio Sánchez Albornoz, Conde de las Navas, Luis Palomo, F. Arévalo Salto, Luis G. Urbina, Luis G. Andrade, F.de Bustamante, A. Pérez Serrano, Tommás Elorrieta, Manuel Hilario Ayuso, Eduardo Barriovero, Manuel Antón, J. Jordán de Urries, Juan Hurlado, Ramón Pérez de Ayala, J. Villalba, Alvaro Calvo, Marqués de Lozoya, Angel Torres de Alamo, Francisco de Viu, Luis Fernández Adravín y Alberto Marín Alcalde. Lletra de gratitud dels escriptors de Catalunya tramesa el 7 d´abril del mateix any. CASTELLANS AMICS: Havem llegit el Missatge en elogi i defensa de la llengua catalana que haveu dirigit al President del Directori militar d´Espanya. L´elogi és complert. La defensa és oportuna i suficient; dins els moments actuals, ens basta. Els Generals del Directori, si són espanyols, dins l´ ampla accepció del mot, d´haver sentit una emoció profunda, llegint i pesant la vostra paraula assenyada, càlida i fecunda , sobretot quan els dieu han que és l'idioma l´expressió més íntima i característica de l'espiritualitat d'un poble, i que "vosaltres" davant la temor que aquestes disposicions - les preses pel Govern per raons polítiques sobre l´ús de la llengua catalana puguin haver ferit la sensibilitat del poble català, creant per a l'avenir un abisme de rancúnies impossible de salvar, voleu, amb un gest fraternal, oferir als escriptors de Catalunya la seguretat de la vostra admiració i del vostre respecte a l'idioma germà". Aquesta paraula vostra, precisa i entusiasta, ha d´haver colpit el cor i la intel.ligència dels generals del Directori. Homo sum, haurà pensat també cadascú d'ells, humani nihil a me alienum puto. I aquest sentiment i aquesta idea els decantarà a la benevolença, i adhuc a la justicia envers la llengua catalana; envers els que la parlen, l´escriuen, i l'estimen. No desesperem que sia aixi. Altrament, passi el que passi, castellans amics, tantes gràcies. La gratitud ha d' ésser virtut catalana. Ara que ens lleu, doncs, donem-ne exemple als nostres compatricis. Tanmateix, un prec, castellans amics. Vosaltres, intel.lectuals de Castella, que il.lumineu l´esperit del vostre poble, digueu, si us plau, als governants espanyols, ja que els teniu ben a la vora, que a la fórmula política que ens apliquen ells : Sotmeteu-vos i us donarem ço que mereixeu oposem, els catalans, la fórmula : Siau justos amb nosaltres i serem amics . Sia el bon Missatge la clau d'or que obri la capsa on és guardada la llibertat de la llengua catalana. Emperò la llibertat sencera, no amb capitis diminutio. A l'Escola, a la Universitat, als Tribunals, a tot arreu : la llibertat mateixa que teniu vosaltres per emprar la vostra llengua. Vindrà un temps que així serà. Vindrà d´en mica en mica o tot d´un cop. Ara com ara, tot est en mans del Directori. SIA EL BON MISSATGE LA CLAU D'OR. Que Déu hi faci més que nosaltres. Castellans amics, adéu-siau. Barcelona, 28 de març de 1924. Angel Guimerà, Apeles Mestres, Santiago Rusiñol, Joaquim Ruyra, Víctor Català, Josep Pin y Soler, Joan Llongueras, Joan Garriga Massó, Pere Aldabert, Ignasi Iglesias, Joaquim Casas-Carbó, Alexandre Font, Josep M a Roca, Ernest Moliné y Brasés, Rosend Serra, Narcís Oller, Pere Corominas, Lluis Via, J. Cugat Figuerola, Feliu Elias (Apa),Francesch Matheu, Joan M.a Guasch, P. Palau G. de Quijano, Alexandre Cortada, Ignasi de L.. Ribera-Rovira, Regina Opisso de Llorens, Mossèn Anton Navarro, Joan Ruiz i Porta, Ramon Serra Toneu, Bonaventura Bassegoda, Llorenç Sampera, Prudenci Bertrana, Josep Elias i Juncosa, Pompeu Crehuet, Gabriel Alomar, Joaquim Cabot, Emili Junoy, Lluis Ferrer Bàrbara, Celestina Vigneaux de Corominas, Juan Barco, Narcisa Freixas, Joan Burgada i Julià, Joan G. Junceda, Josepa de Casagemas Vda. de Llopis, Salvador Armet Ricart, M. Font Torné, Miquel Duran i Tortajada, Llorenç Riber, Arthur Masriera, Amadeu Hurtado, Maria Domènech de Cañelles, Alfred Opisso, J. Oliver Bauzá, Alexandre Bulart i Rialp, Alfons Par, Lluis Masriera, M. Junyent, Francesc Pujols, Josep Roca y Roca, Oriol Martorell, Joaquim Rubió, Aureli Capmany, Julián Pérez Carrasco, Rafael Vehils, Francesca Bonnemaison Vda. de Verdaguer, M. C. Arrau, G. Miró, Salvador Albert, J Roig Raventós, Condesa de Castellà, Vicente Clavel, Mossèn Trens, J. Pich, P. Vila San Juan, Juan Antonio Pamias, Gonzalo de Reparaz, Josep Artís, Carles Pirozzini, Joan Anton Maragall, Jaume Barrera, prev., Pelegrí Casades y Gramatxes, David Ferrer, Leopold Jaumeandreu, Jaume Carner, M. Valls Ginesta, Maurici Serrahima, Emili Tintoré, Jaume Massó Torrents, Josep Alemany i Borràs, Eduard Toda, Vicens Artigas,Ramon Miquel i Planas, Joan Batlle, Alexandre Maristany, Gustau Gili i Carme Kahr. |
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editor: es un intelectual que explica a sus lectores las razones de una preferencia traducida a actividad empresarial. Entre tanto, bate la guerra los campos de Europa, y una serie de textos traducidos acredita la devoción del editor por la causa de los aliados; por la causa de la Europa liberal.
Antes ha realizado algunos viajes, de los que hablaré luego. En la Ciudad Condal traba relación con un notable poeta, Fernando Maristany, e inicia, en colaboración con él, su gran serie de poesía, con traducciones de los grandes poetas extranjeros. Los jóvenes se encuentran, de pronto, en tomitos pulcros y económicos, los poemas de los autores más prestigiosos de la lírica universal. Y entretanto ha tenido lugar una toma de contacto de singular importancia. En agosto de 1916, con ocasión de sus viajes a Barcelona, conoce en el jardín del Ateneo barcelonés a un personaje cuya presencia le emociona y le cautiva: es el gran escritor uruguayo José Enrique Rodó. Vicente Clavel siente por este maestro una devoción sin límites, porque él es también un discípulo de "Ariel", un romántico de los valores afirmativos de la belleza y de la bondad. Clavel será editor de Rodó en España. Reeditará su libro inicial Ariel y El mirador de Próspero, y obtendrá la edición del libro que ha de construirse con las crónicas que el escritor está enviando a la revista Caras y Caretas, de Buenos Aires. Rodó considera esta decisión de Vicente Clavel como la mayor satisfacción que le ha proporcionado su viaje a Europa. Acaso la única. Rodó es un vencido, porque está enfermo de cuerpo y del alma, muriendo tristemente pocas semanas después en un hospital de Palermo. Clavel tendrá que recoger ese libro póstumo, hecho con sus colaboraciones periodísticas, y habrá que inventarse un título para su edición: El camino de Paros. Entretanto, su actividad editorial va creciendo; dos metas le mueven y le atraen: la espiritualidad de los temas y la calidad del lenguaje. Es un cervantino y un moderno, y goza descubriendo a jóvenes poco valorados que, como Alfonso Nadal, le ofrecen, con su novela Místico amor hermano, primores estilísticos que le aproximan a su admirado paisano levantino Gabriel Miró.