Orígenes Día del libro

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Para que una fiesta se celebre por millones de personas en más de 100 países, una serie de acontecimientos casi imposibles deben suceder. Vicente Clavel imaginó un día dedicado a la cultura a través de la literatura, los libros y las rosas lo convirtieron en una fiesta internacional.

Cronología del Día del Libro

Prehistoria: La piedra y madera sirven como soporte de los "casi primeros libros". Biblos y liber se definen como, corteza interior de un árbol. Tatuajes en el cuerpo humano, servían también para expresarse, creando "semi libros" vivientes.

6000 a. C.: Símbolos de la escritura Jiahu, en China, sobre caparazones de tortuga. Actualmente no hay consenso sobre si era realmente una escritura.

4000 a. C. a 3001 a.C: El más antiguo soporte de papiro que ha llegado a nuestros días, aunque no tiene nada escrito, se descubrió en la tumba de Hemaka, de la Primera Dinastía de Egipto, de alrededor del 3035 a. C.

3000 a. C. a 2001 a.C: Tablillas de arcilla utilizadas en Mesopotamia en el año 3.000 antes de Cristo. Mediante el instrumento stilus, sumerios y asirios imprimían carácteres en forma de cuña (Escritura cuneiforme) en la arcilla antes de ser cocida.

2000 a. C a 1001 a.C: En China, los libros eran de láminas de bambú, hueso escamas, madera o seda. En la India, hojas de palma seca.

700 a.C a 601 a.C: En el siglo VII antes de Cristo, en Nínive fueron encontradas 22.000 tablillas, era la biblioteca de los reyes de Asiria que disponían de talleres de copistas y lugares idóneos para su conservación. Esto supone que había una organización en torno al libro, un estudio sobre su conservación, clasificación, etc.

600 a.C. a 501 a.C.: No se tienen muchas referencias acerca de los libros concernientes a la Grecia clásica. Algunos vasos del siglo v a. C. y del siglo vi a. C. representan unos volumina. No existía, sin duda, el comercio con el libro, pero existían algunos lugares dedicados a la venta de los mismos. Se referencian los concursos literarios de poetas griegos, tragedias griegas...

400 a.C. a 301 a.C: Progresivamente el pergamino fue sustituyendo al papiro.

300 a.C. a 201 a.C: La Biblioteca de Alejandría fue en su época la más grande del mundo.

173 a.C.: Los juegos florales o floralia (latín: Ludi Floreales) fueron instaurados en la antigua Roma, y se celebran del 28 de abril al 3 de mayo. Están dedicados a la diosa Flora. Su celebración es anual desde 173 a. C. Estos juegos, como otros juegos romanos, tenían un origen religioso. En la actualidad, los juegos florales se celebran en muchos lugares, son certámenes literarios promotores y difusores de una lengua, en los que se premian obras literarias en prosa y en verso.

100 a.C. a 1 a.C.: El comercio del libro fue extendiéndose progresivamente por todo el Imperio romano. El libro se difundió, por tanto, gracias a la extensión del Imperio que implicó la imposición de la lengua latina en la mayoría de los pueblos (España, África, etc.)

100 a 300: El códice sustituyó al volumen. El libro ya no era un rollo continuo, sino un conjunto de hojas cosidas en forma rectangular, cuyo formato se utiliza hoy en la actualidad. El papel, inventado en el siglo I, reemplaza progresivamente al pergamino para ediciones económicas, el pergamino se mantiene para ediciones de lujo.

1000 a 1100: Un herrero, Pi Cheng, inventó los caracteres móviles para la impresión de libros, pero los grabados no tenían mucha calidad.

1323: Juegos florales de Toulouse. El origen de los juegos florales en Cataluña y Valencia se encuentra en los que celebraba la Académie des Jeux floraux en Toulouse (Francia), instaurados en año 1323 por la Sobregaya Companhia de los Siete Trovadores y se celebraron hasta el año 1484.

1440:  Johannes Gutenberg (c. 1398 – 3 de febrero de 1468) fue un orfebre alemán, inventor de la imprenta de tipos móviles moderna.

1449: Gutenberg publica el Misal de Constanza, primer libro tipográfico del mundo. Recientes publicaciones, en cambio, aseguran que este misal no pudo imprimirse antes de 1473 debido a la confección de su papel, y por tanto no debió ser obra de Gutenberg.

1452: Gutenberg da comienzo a la edición de la Biblia de 42 líneas (también conocida como Biblia de Gutenberg).

1501: A los libros impresos antes del 1 de enero de 1501 se les llama incunables.

1763: En Francia, el escritor y filósofo Denis Diderot escribía una Carta sobre el comercio de libros encargada por la Comunidad de Libreros de París. En este texto Diderot defiende los derechos de autor y la posibilidad de que los creadores vivan dignamente de su trabajo.

1859: Juegos florales de Barcelona. Premio de honor, que se otorgaba a la mejor poesía amorosa. 1879: Juegos florales de la Ciudad y Reino de Valencia. Muchos más concursos literarios se establecen en todo el mundo, mencionamos a los más significativos, los que pudieron influir en la creación de la celebración del Día Mundial del Libro y su propulsor Vicente Clavel.

A partir de 1.900, El Día del Libro dispone o referencia documentos y testimonios concretos. Para antes de Cristo y hasta el siglo xx, la Cronología es extraída de Wikipedia Historia del libro.

1900: En 1900 un grupo de empresarios relacionados con la literatura, interesados en la defensa de sus derechos adquiridos en materia de propiedad intelectual, constituyen el Centro de la Propiedad Intelectual de Barcelona.

1901: En 1901 se funda en Madrid la Asociación de la Librería de España.

1909: Juegos florales internacionales, el concurso literario en esperanto de más prestigio antes de la Segunda Guerra Mundial.

1916: En agosto de 1916, Vicente Clavel conoce en Barcelona al escritor uruguayo José Enrique Rodó, preámbulo en España y América de la edición e intercambio masivo de literatura hispanoamericana.
La traducción al español de libros en otras lenguas, realizada por Vicente Clavel (Traductor de varios idiomas), es un hecho casi más importante que la propia creación del Día del Libro, según profesionales del sector.

1918: Personas como Gustavo Gili, Mariano Viada, Rubió y Lluch, Miguel y Planas -- en contacto con la Casa de América, véase Federico Rahola y Rafael Vehils-- constituyen, en 1918, la Cámara del Libro de Barcelona. Poco después se constituye la Cámara del libro de Madrid.

1922: En 1922, por un decreto de José Sánchez Guerra, se declaran oficiales las Cámaras del libro de Barcelona y Madrid.

1923: En 1923 la "Memoria" de la Cámara del libro de Barcelona trae una primera noticia: Dedicar un día de cada año a celebrar la Fiesta del Libro. Una iniciativa de Vicente Clavel, vicepresidente primero de la Cámara del libro de Barcelona.

1925: El día 25 de Febrero de 1925, el editor y escritor Vicente Clavel, reitera la proposición en la Cámara del libro de Barcelona e inicia gestiones en Madrid.

1926: El día 6 de febrero de 1926, el rey Alfonso XIII de España, firmaba el Real Decreto del DÍA DEL LIBRO. Un decreto que incluye la celebración del Día del Libro, la instauración y ampliación de bibliotecas en toda España y la incitación a la lectura entre toda la población. Hoy sabemos, por declaraciones del propio Vicente Clavel, a un periodista, en 1967, que la redacción del decreto es obra suya.

1927, 1928, 1929: Alternando con las famosas celebraciones de la Exposición Internacional de Barcelona y con la Exposición Iberoamericana de Sevilla, el Día del Libro se celebra el 7 de Octubre.

1930: Este año, después de una polémica de si sería mejor seguir conmemorando la supuesta fecha del nacimiento de Cervantes (el 7 de octubre) o la de su muerte (el día 23 de abril, comprobada documentalmente), se acuerda celebrar el Día del Libro el 23 de Abril de cada año.

En Barcelona, la fiesta va tomando un cariz más popular y comercial-paradas de libros en la calle, de todo tipo: circulares de la Cámara Oficial del Libro a libreros y maestros, recordando los de celebrar la Diada, mientras que en Madrid privan los actos académicos los de mayor solemnidad .(...)

En el año 1930, la fiesta alcanza en Barcelona un éxito extraordinario al que contribuye la edición de diversas novedades literarias catalanas de una gran aceptación popular. Es por este tiempo que los editores deciden publicar las novedades coincidiendo con el Día del Libro y organizan actos de firmas de ejemplares por los autores.

1931: Cervantes y San Jorge: una rosa y un libro. Al día siguiente de aquel Día del Libro de 1931, un periodista barcelonés escribía: "Es de esperar que la próxima jornada se celebrará el 23 de abril coincidiendo con la de Sant Jordi, alcanzará aún mayor esplendor y será una verdadera fiesta del libro..." El periodista resulta un buen profeta, y desde el 1931, la fiesta del libro se convirtió auténticamente popular.

1932: En Madrid la fiesta tomaba un cariz diferente. Ya en 1932 según Josep M. Arnaud de Lasarte o 1933 según Fernando Cendán Pazos, se había intentado celebrar la "Feria del Libro de Madrid", de una duración de más días, hoy en día contamos en el mundo con múltiples ferias similares a la Feria del libro de Madrid, como pueden ser la Feria del Libro de Buenos Aires originada en 1975, o la Feria internacional del Libro de Guadalajara, creada en 1987.

1937: El estallido de la guerra civil española de 1936 dificulta seriamente la producción editorial: dificultades de papel, de materias primas, inseguridad general. El Día del Libro del año 1937 todavía se celebró con la aparición de algunas novedades literarias.

1938: Durante la guerra civil española el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya intentó dar una sensación de normalidad celebrando de una manera relevante el día del Libro que por excepción, fue el día 15 de junio.

1939: Un país deshecho intentaba celebrar el Día del Libro del 1939 en España.

1941: Las Cámaras Oficiales del Libro habían sido englobadas en 1941 en una nueva entidad: Instituto Nacional del Libro Español ", centralizado en Madrid, pero que en Barcelona mantuvo una activa y eficiente delegación dirigida por August Matons, con la colaboración de Santiago Aceitunas .
En 1924, en Argentina, el Decreto Nº 1038 del Gobierno Nacional declara como oficial la "Fiesta del Libro", aunque no es hasta 1941 que se asemeja al concepto de la festividad del Día del Libro. Originada en un concurso literario organizado por el Consejo Nacional de Mujeres e iniciado el 15 de junio de 1908. El 11 de junio de 1941, una resolución Ministerial propuso llamar a la conmemoración "Día del Libro" para la misma fecha, expresión que se mantiene actualmente.

1949: Ángela Ruiz Robles (1895-1975) patenta su "Enciclopedia Mecánica" en España, el 7 de diciembre de 1949. El predecesor del libro electrónico actual (E-Book).

1950: Desde 1950 la Fiesta del libro vuelve a ser popular. Los Gremios de Libreros y Editores, con la colaboración del INLE, editan carteles, sellos publicitarios, organizan exposiciones, sortean lotes de libros entre los compradores.

1962: Se celebró en Barcelona el XVI Congreso de la Unión Internacional de Editores, a cargo del INLE, el Día del Libro tuvo lugar el 12 de mayo.

1963: Manuel Fraga Iribarne, en el año 1963, inaugura el Día del libro con un pregón defendiendo la licitud del libro en catalán y la promoción de la lengua y la literatura catalana.

1967: Fallece Vicente Clavel, propulsor del Día del libro. En 1967, por iniciativa de un grupo de editores catalanes, el INLE editaba el primer catálogo de libros en catalán.

1971: Michael Hart lidera el proyecto Gutenberg que busca digitalizar libros y ofrecerlos gratis.

1992-1993: Francos Crugnola e Isabella Rigamonti planean y realizan, por su tesina de licenciatura a la Politécnica de Milán, el primer ebook (soporte electrónico por la sola lectura de textos) y lo llaman "INCIPIT".

1993: Zahur Klemath Zapata registra el primer programa de libros digitales, Digital Book, y se publica el primer libro digital.

1995: En 1995 el día del libro se convierte en una FIESTA MUNDIAL. El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores (UTE), y presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor".

Proclamación del 23 de abril como "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor"1
La Conferencia General, Considerando que el libro ha sido, históricamente, el elemento más poderoso de difusión del conocimiento y el medio más eficaz para su conservación, Considerando, por consiguiente, que toda iniciativa que promueva su divulgación redundará oportunamente no sólo en el enriquecimiento cultural de cuantos tengan acceso a él, sino en el máximo desarrollo de las sensibilidades colectivas respecto de los acervos culturales mundiales y la inspiración de comportamientos de entendimiento, tolerancia y diálogo, Considerando que una de las maneras más eficaces para la promoción y difusión del libro -como lo demuestra la experiencia de varios países miembros de la UNESCO- es el establecimiento de un "día del libro", con la correspondiente organización de ferias y exposiciones, Observando que no se ha adoptado una medida similar a nivel mundial, Suscribe la idea y proclama "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor" el 23 de abril de cada año, fecha en que coincidieron, en 1616, los decesos de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

1 .Actas de la Conferencia General 28.ª reunión París, 25 de octubre -16 de noviembre de 1995. Resolución aprobada, previo informe de la Comisión IV, en la 22ª sesión plenaria, el 15 de noviembre de 1995.

2010: El 10 de Abril de 2010 se crea la web del www.diadellibro.eu. Familia y amigos de Vicente Clavel colaboran aportando toda la información disponible sobre el Día del libro y Vicente Clavel.

Dado el éxito a nivel mundial de la Fiesta del libro, actualmente impulsada con fuerza por paises Americanos, junto a la aparición de las nuevas tecnologías que cambian el paradigma del mundo editorial y de la literatura, desde el www.diadellibro.eu se intenta transmitir la necesidad de mantener el mensaje inicial que pretendía Vicente Clavel, DIFUNDIR EL ACCESO UNIVERSAL A LA CULTURA A TRAVÉS DE LOS LIBROS.

2014: El 23 de Abril, es una fiesta literaria celebrada por millones de personas en el mundo en más de 100 países. El Día del libro se encuentra en cada persona, empresa e institución que realiza un acto, pequeño o grande. Colabore en su entorno y forme parte de la fiesta de la literatura más celebrada de la historia.

2015: La web del www.diadellibro.eu llegó en 2015 a 856.011 usuarios únicos procedentes de 156 países diferentes desde 4.861 localidades (Datos de Google Analytics).

2016: IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega 23-04-1616 - 23-04-2016

  • Personas que promueven el acceso universal a la cultura a través de los libros.
  • Escritores, as / que desean dar a conocer su obra y aprovechan para firmar libros y conocer a lectores, as.
  • Autores, as que desean informarse sobre el derecho de autor.
  • Ilustradores, as que buscan promoverse o crear carteles / afiches .
  • Editoriales que organizan eventos y montan casetas de exposición con espacios para que los escritores puedan firmar.
  • Editores, as que desean inspirarse y ofrecer novedades.
  • Librerías que sacan los libros a la calle, habilitan zona de firmas y dan a conocer a nuevos lectores sus propuestas y local.
  • Libreros, as que se han sorprendido del volumen de visitas a su librería el 23 de Abril, y quieren conocer el "secreto" del éxito del Día del Libro .
  • Bibliotecas que organizan sesiones de lecturas, talleres, realizan compras de nuevos libros y dan a conocer su espacio y servicios.
  • Bibliotecarios, as que quieren implantar nuevas actividades y conocer el panorama editorial local y mundial.
  • Universidades que desean instaurar un nuevo programa festivo cultural entre sus alumnos, as, impartir cursos y atraer a profesionales del sector.
  • Educadores, as , Profesores, as, que principalmente buscan realizar actividades con sus alumnos, as.
  • Gremios que necesitan facilitar información a sus asociados.
  • Instituciones públicas y privadas que ayudan a instaurar la fiesta del libro en miles de localidades del mundo y dinamizar su programa cultural.
  • Políticos, as que quieren celebrar una fiesta en su localidad que supera expectativas.
  • Medios de comunicación que buscan ofrecer a su audiencia un entretenimiento e información de la máxima calidad sociocultural.
  • Periodistas que desean escribir un artículo o una nota de prensa sobre una fiesta del libro que aumenta cada año, y su punto de vista es necesario para interpretarla y promoverla.
  • Traductores, as que buscan el significado de esta fiesta internacional en otro idioma.
  • Fotógrafos, as que fotografían momentos únicos, festivos y culturales.
  • Floristerías que quieren llegar a un nuevo público lector enamorado de la cultura a través de los libros.
  • Floristas que saben que una rosa (o una flor típica de su localidad) junto a un libro se convierte en poesía.
  • Profesionales dedicados al sector del libro que necesitan información para poder celebrar el Día del Libro Internacional según su actividad.
  • Lectores, as interesados en encontrar actividades relacionadas con los libros, escritores, as / autores, as, ilustradores, as, editoriales, editores, as, librerías, libreros, as,  profesionales dedicados al sector del libro,  Instituciones públicas y privadas, políticos, as, bibliotecas, bibliotecarios, as, universidades, educadores, as , profesores, as, gremios, medios de comunicación, periodistas , floristerías, floristas y miles de lectores más celebrando la fiesta del libro y del derecho de autor más multitudinaria de la historia.

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Cómo nació el Día del Libro

Josep M. Arnaud de Lasarte escribió, El año 1976, un folleto titulado 'Los cincuenta años del día del libro' editado por Editorial Bruguera, SA, donde se explicaba el origen de esta fiesta cultural.

He aquí un amplio extracto, tan válido hoy como entonces.

Todas las cosas tienen un creador o al menos un espíritu que las inspira. Y en el caso de la Fiesta del Libro el animador fue una persona inquieta y entusiasta que muchos de nosotros todavía hemos conocido y tratado en sus últimos años. Hablamos de don Vicente Clavel Andrés, escritor y editor valenciano, amigo y correligionarios de Blasco Ibáñez, establecido desde el año 1920 en Barcelona, donde rigió durante mucho tiempo la Editorial Cervantes y donde murió en 1967. Gran enamorado de la figura ilustre del creador del Quijote, la editorial Clavel hizo de Miguel de Cervantes el ejemplo del escritor, y del Don Quijote, el modelo del libro. No debe sorprendernos, pues, que su editorial-fundada en Valencia en el año l9l6 se amparan bajo ese nombre prestigioso, y que para honrar el "Príncipe de los Ingenios" quisiera instituir un día especialmente dedicado a homenajearlo. Vicente Clavel creyó que la fecha más apropiada para celebrarlo sería la del día de nacimiento de Miguel de Cervantes y, de una manera aproximada, determinó que debía ser el 7 de octubre. Hay que decir que la fecha del nacimiento no consta documentalmente como es frecuente en aquella época-, pero sí la de su bautizo, que fue el día 9 de octubre de 1547. Como que en español era normal que los recién nacidos recibieran las aguas bautismales poco después de nacimiento, algunos autores habían propuesto la fecha del 7 de octubre como la del nacimiento de Cervantes, y así lo aceptó también Vicente Clavel. Este, desde el año 1922, era vocal de la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, entidad eficiente y prestigiosa que había sido fundada en el año 1920 por el editor Gustau Gili, y que vivía atenta a todo lo que representara difusión o enaltecimiento del libro. Y así, encontramos que la Memoria de la Cámara Oficial de Barcelona, registra la propuesta de Vicente Clavel en los siguientes términos:

"Día del Libro Español. Otra iniciativa de nuestro, celoso compañero don Vicente Clavel: dedicar un día de cada año a celebrar la Fiesta del Libro Español. Este modélico proyecto pasó a estudio de la correspondiente ponencia y está pendiente de decisión."

En la Memoria corresponde del año 1924 no encontramos ninguna referencia, pero, en el año 1925, el día 2 de febrero, Clavel volvió a proponer la celebración de la fiesta e inició las gestiones en Madrid. Finalmente, el día 6 de febrero de 1926, el rey Alfonso XIII firmaba el Real Decreto por el que se instituye, oficialmente, la "Fiesta del Libro Español." En aquel entonces ocupaba el poder el Directorio presidido por el general Primo de Rivera, ya uno de sus ministros se había dirigido la Cámara Oficial del Libro con la confianza que serían atendidos, y no se habían equivocado. El ministro de Trabajo, Comercio e Industria era un catalán, Eduard Aunós-un inquieto leridano hasta entonces estrechamente vinculado con Francesc Cambó y con la política regionalista-, pero que por sus lazos con otras personalidades militares ahora colaboraba con el Director. Don Eduard Aunós acogió con entusiasmo la propuesta de Clavel, hecha a través del "Comité Oficial del Libro del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria" para que se instaure en España la fiesta anual del libro español en la perdurable fecha del natalicio del inmortal Cervantes. "Había que dedicar este día a enaltecer y difundir el libro, básicamente con el aliciente de su venta en la calle, con el descuento del 10% (el espíritu de aprovechar rebajas y oportunidades económicas tiene mucho cartel entre cierta gente), y ofreciendo protección oficial y económica a la creación de bibliotecas populares. determinaba, además, que ese día en todas las escuelas y centros de enseñanza, incluso los militares, se dedicara una hora a la lectura de fragmentos escogidos de obras literarias que exalta "la Patria y el libro español." creaba, también, unos premios de mil pesetas que otorgaban las Cámaras Oficiales del Libro de Madrid y de Barcelona-los mejores artículos periodísticos "que se publican en idioma español." La idea era ambiciosa: llegaba a precisar que los municipios destinarían hasta el 3% de sus presupuestos a la creación de bibliotecas en el reparto de lotes de libros pero, como tantas otras ideas proyectos lanzados al viento,  no arraigó con suficiente fuerza.

Hay que decir que tanto el rey Alfonso XIII como el general Primo de Rivera no contaban con muchas simpatías en los medios intelectuales y que, por otra parte, la trayectoria republicana de Vicente Clavel tampoco era demasiado bien vista en determinados ambientes. Pero todo el mundo admitía que un buen nivel cultural era indispensable para dar, en los medios internacionales, una imagen prestigiosa del Estado .(...)

Hay que reconocer, de entrada, la buena intención del Día del Libro de promover el libro y la lectura. Pero no debemos olvidar unos errores que tuvo ya en sus inicios. Por un lado, la discriminación evidente hacia los libros escritos en otras lenguas que no fueran la castellana: se habla siempre y de una manera expresa de "lengua castellana" de "la lengua de Cervantes." Una discriminación que cuesta mucho superar, y que de una manera oficial, podemos decir que no fue derogada hasta la reciente promulgación de la vigente Ley del Libro, del día II de marzo de 1975, que en su artículo 1 º afirma:

"La presente Ley tiene por objeto establecer un régimen especial encaminado a promover el libro español en sus diversas expresiones lingüísticas, y a fomentar su producción y su difusión."

Esa discriminación superior podía alejarse de la conmemoración oficial muchas personas e instituciones que se mantenían fieles a la lengua del pueblo, en el caso concreto de Cataluña, las más prestigiosas y más populares. Por otro lado, el tono que tomó la conmemoración oficial fue a menudo el del tópico, de escasa elevación cultural. Así, las expresiones "Sagrario imperecedero" refiriéndose al libro o "genios de la Raza" para hablar de los clásicos castellanos, no eran las más adecuadas para actos de un cierto nivel literario o para medios de probado espíritu crítico.

Tenemos un ejemplo muy típico en ese inefable Himno al Libro del mismo año 1926, una de las estrofas del cual decía:

"En himnos fervientes cantemos al Libro, / loor a Cervantes, ingenio español, y por la alta cultura constituyen tantas velemos y vibre en nuestra alma de España el honor."

Ciertamente, no todas las celebraciones caían en este defecto; la Asociación Cervantina, de Madrid, o las sesiones de la Real Academia de la Lengua, sabían mantener el tono académico, pero no llegaban al pueblo.

Dentro de esta tónica transcurrieran las conmemoraciones de los años siguientes -1927, 1928, 1929, alternando con las famosas celebraciones de la Exposición Internacional de Barcelona y con la Exposición Iberoamericana de Sevilla-, hasta llegar en 1930. Este año, después de una polémica de si sería mejor seguir conmemorando la supuesta fecha del nacimiento de Cervantes (el 7 de octubre) o la de su muerte (el día 23 de abril, comprobada documentalmente), se acuerda de celebrar esta última, considerando que el mes de abril era más indicado para actos en la calle que no lo de octubre, donde el tiempo no acompañaba. Además, la coincidencia con el inicio del año escolar perturbaba la venta de libros de texto, en las librerías del ramo. Pero los hechos políticos darían un nuevo carácter a la fiesta: el día 14 de abril de 1931, la República era proclamada en toda España y el rey Alfonso XIII marchaba camino del exilio. De aquellos años, hay que remarcar la diferencia que se observa entre su celebración en Barcelona y en Madrid. En Barcelona, la fiesta va tomando un cariz más popular y comercial-paradas de libros en la calle, de todo tipo: circulares de la Cámara Oficial del Libro a libreros y maestros, recordando los de celebrar la Diada, mientras que en Madrid privan los actos académicos los de mayor solemnidad .(...)

En el año 1930, la fiesta alcanza en Barcelona un éxito extraordinario al que contribuye la edición de diversas novedades literarias catalanas de una gran aceptación popular. Es por este tiempo que los editores deciden publicar las novedades coincidiendo con el Día del Libro y organizan actos de firmas de ejemplares por los autores. En Barcelona la venta de ese día sobrepasó los 5.000 volúmenes, y se publicaron dos opúsculos interesantes para la historia de la fiesta. Uno, titulado La Fiesta del Libro, es una breve y ágil descripción de las paradas de libros por las calles de Barcelona, firmada por Carlos Orgilés y Sánchez. El otro, escrito por el impresor Víctor Oliva, El libro español, fue editado por la Cámara Oficial del Libro barcelonesa y se repartieron más de 40.000 ejemplares gratuitamente entre los compradores de libros.

Cervantes y San Jorge: una rosa y un libro. Al día siguiente de aquel Día del Libro un periodista barcelonés escribía:
"Es de esperar que la próxima jornada se celebrará el 23 de abril coincidiendo con la de Sant Jordi, alcanzará aún mayor esplendor y será una verdadera fiesta del libro español."

El periodista resulta un buen profeta, y desde el 1931, la fiesta del libro se convirtió auténticamente popular. Y no sólo en Barcelona: en Gerona, en Sabadell, en Arenys de Mar, en Badalona, en muchas poblaciones catalanas, el Día del Libro raíz firme. La Cámara Oficial del Libro publicó, en 1931, un estudio de Manuel de Montoliu sobre el Quijote: "Lo que España debe a un libro", y en 1932, un pequeño y modélico volumen de Jordi Rubió i Balaguer, director de la Biblioteca de Cataluña, que ponía sus conocimientos al alcance de todos: "Cómo se organiza y cataloga una biblioteca", de una utilidad notabilísima. Realmente, la coincidencia de la fiesta del libro y la de Sant Jordi daba un aire nuevo y popular en la fiesta. Otro periodista barcelonés lo confirmaba al comentar esto:
"Lo hemos acertado. La fecha del 23 de abril, en que la muerte de Cervantes coincide con la fiesta de Sant Jordi: rosas, libros y San ..."

El Día del libro, desde entonces, tiene en Barcelona-y por extensión a muchos de otros lugares de los "Països Catalans" un carácter peculiar. Si bien no es fiesta oficial, la calle tiene un aire festivo: hombres y mujeres, chicos y chicas, todo el mundo lleva en la mano la rosa y el libro. La fiesta del Patrón de Cataluña y la feria de rosas que la conmemora, tienen un nuevo atractivo literario.

Y no es que Barcelona no tuviera afecto por la figura y la obra de Cervantes, sino al contrario. El escritor español había dedicado a Barcelona ese elogio que siempre es oportuno de transcribir:

"Y así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y belleza, única . " (Don Quijote de la Mancha, Segunda Parte, Cap. LXXII ).(...) Incluso ha habido escritores que han querido encontrar una cierta semejanza entre San Jorge, caballero de un ideal, liberador de doncellas, y Don Quijote. Joan Estelrich escribía:

"Don Quijote es la melancólica caricatura de San Jorge, luchando con los molinos de viento, engatusar por una justa y noble demencia."

Y en un fragmento poco citado del Quijote, el caballero exclama ante una imagen de San Jorge, elogiando a:

"Fue a quitar la cubierta de la primera imagen, que mostró ser la de San Jorge puesto a caballo, con una serpiente enroscada a los pies y la lanza atravesada por la boca, con la fiereza que suele pintarse. Toda la imagen parecía una ascua de oro, como suele decirse. Viéndola don Quijote, dijo: 'Este caballero fue uno de los mejores andantes que tuvo la milicia divina; llamóse don San Jorge y fue además defendedor de doncellas'. " (Don Quijote de la Mancha, Segunda Parte, Cap. LVIII).

Mientras tanto, en Madrid la fiesta tomaba un cariz diferente. Ya en 1932 se había intentado celebrar la "Feria del Libro de Madrid", de una duración de más días, con unas casetas de venta situadas en el Paseo de Recoletos que más adelante se trasladaron a la zona del Parque del Retiro y, después de la Guerra civil, proliferaron por diferentes ciudades españolas-. Pero, el día del libro, a pesar de haber sido trasladado al 23 de abril, no radica en Madrid ni en las poblaciones de fuera del ámbito catalán. En Valencia, por este tiempo, hay que destacar la acción cultural del Ayuntamiento, que en 1932, publicó y difundió una volumetría de 1 'historiador valenciano Francesc Almela y Vives sobre El libro valenciano y La lengua valenciana, Normas de Ortografía Valenciana el año 1933. En Sabadell, la popularidad de la fiesta del libro se debió, en buena parte, a la Acción Municipal Docente, organizada al estilo de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. que dedicó un interés especial en el libro. (...)

El estallido de la guerra civil dificulta seriamente la producción editorial: dificultades de papel, de materias primas, inseguridad general. El Día del Libro del año 1937 todavía se celebró con la aparición de algunas novedades literarias, y en 1938, el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya intentó dar una sensación de normalidad celebrando de una manera relevante el día del Libro que por excepción, fue el día 15 de junio-. Una exposición bibliográfica en el Casal de la Cultura, inaugurada con una conferencia de caries Riba sobre "Sinceridad y expresión literaria inicia una serie de parlamentos, en días sucesivos, a cargo de varios escritores. (...)

Pero la guerra seguía su curso inexorable, y antes de un año, el 1 º de abril de 1939, acababan las hostilidades. Un país deshecho intentaba celebrar el Día del Libro del 1939, quizás el más gris de los que encontramos en esta historia. Los años que siguieron el final de la guerra se resienten de las limitaciones impuestas. Además de las dificultades materiales-papeles de mala calidad, encuadernaciones deficientes-, sorprendía la ausencia absoluta de libros catalanes, impuesta por la rigurosa censura. Hasta 1950, prácticamente, el libro en catalán no se volvió a publicar y poco a poco, retomó su puesto en las paradas en la calle del Día del Libro. De aquellos años hay que recordar la parada que la Obra del Diccionario catalán-valenciano-balear, que dirigía Francesc de B. Moll, instalado en Barcelona, en lo alto de la Rambla, gracias a la tenacidad y el esfuerzo de Joan Ballester.

Poco a poco la vida editorial retomaba el empuje de los años anteriores a la guerra, y pronto el número de volúmenes editados-la mayoría de producción editorial, en lengua castellana-superaba, con mucho, la de 1936. Las Cámaras Oficiales del Libro habían sido englobadas en 1941 en una nueva entidad: Instituto Nacional del Libro Español ", centralizado en Madrid, pero que en Barcelona mantuvo una activa y eficiente delegación dirigida por August Matons, con la colaboración de Santiago Aceitunas . Los Gremios de Libreros y Editores que aportaron su colaboración, y consiguieron publicar algunos opúsculos dentro de la línea de los editados por la Cámara Oficial del libro antes de la guerra. (...)

Desde 1950 la Fiesta del libro vuelve a ser popular. Los Gremios de Libreros y Editores, con la colaboración del INLE, editan carteles, sellos publicitarios, organizan exposiciones, sortean lotes de libros entre los compradores y dan nacimiento, al año siguiente, en la Feria del libro de 'Ocasión Antiguo y Moderno, que a partir de entonces se celebra con gran afluencia de público coincidiendo con las fiestas de la Mare de Déu de la Mercè. La Feria, que este año conmemora el XXV aniversario, concentra la venta del libro viejo y ha permitido reservar el Día del Libro exclusivamente para los libros nuevos. Cada año, por el Día del Libro, se encarga el "pregón" o conferencia inaugural a una personalidad del mundo de la política o de las letras. Una de las que alcanzó mayor resonancia fue la del ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, en el año 1963, defendiendo la licitud del libro en catalán y la promoción de la lengua y la literatura catalana. En 1967, por iniciativa de un grupo de editores catalanes, el INLE editaba el primer catálogo de libros en catalán, que hasta hoy ha ido apareciendo alrededor del Día del Libro.

La fiesta se ha continuado celebrando el día de Sant Jordi, con la excepción de algunos años que, por coincidir con alguna fecha litúrgica-Viernes Santo, Lunes de Pascua-, ha sido trasladada a una fecha diferente. Así, en 1962, cuando se celebró en Barcelona el XVI Congreso de la Unión Internacional de Editores, a cargo del INLE, el Día del Libro tuvo lugar el 12 de mayo, coincidiendo con la jornada de clausura del Congreso y (dicho sea de paso) llovió en mucho. Hecho curioso éste, que hay que resaltar, es que a menudo el día de Sant Jordi ha sido día de lluvia. No olvidemos que Jordi-en griego, Georgos-significa "campesino" y que las lluvias de primavera son las que sazonan los sembrados y benefician la cosecha. Ahora bien, a quien no benefician es al librero, que debe tener la mirada oscilante entre la parada, con los libros a la intemperie, y las nubes que amenazan la venta. "Calles mojadas, cajones secos" dice el adagio catalán, y por este motivo, cada año se recuerda oficialmente que el Día del Libro puede trasladarse al siguiente si es talmente lluvioso que no permita la venta. Los tradicionales chistes sobre libros y paraguas tienen en este curioso fenómeno meteorológico su verdadero origen.

1997 El Temps / Josep M. Arnaud de Lasarte
Nuestro agradecimiento a la revista El Temps.